149 de 365 / La mirada del emperador

Hace tiempo escribí sobre una sonrisa que tenía de fondo de pantalla. Era una mirada y sonrisa masculinas que, para mí, expresan simple y llanamente el gozo de lo que ve. Esa mirada, esa sonrisa. Tal y como deseo ser mirada.

Solo Dios sabe que habré desbloqueado, evolucionado o comprendido porque ya no me hacía sentido esa imagen ni otras que puse después. Tiene semanas que mi fondo de pantalla es una fotografía mía, cosa que jamás había hecho y, además, con sincero placer. Cada vez que la miro tengo para ella una sonrisa y alguna frase cariñosa.

A partir de diciembre fui consciente de la necesidad que también tengo de muestras de cariño, de apreciación, de reconocimiento, de apoyo. He sido tan fuerte, tan autosuficiente en mi proyecto de vida que, muy probablemente, los demás ni siquiera se dan cuenta de eso. La frase del emperador llegó justo después de que saber algo de esto. Eres una chulada de mujer.

Dentro de mí esta frase está acompañada de una mirada, recibida días antes de la frase, que apenas duró unos segundos pero que fue como la de la primera fotografía: sonriente, complacida. ¿Fue así? Tal vez no, tal vez fue una proyección mía. En realidad, no importa, pues ahora sé con absoluta certeza que no es posible ver lo que no se está listo para ver y yo solo pude ver lo que ya veo en mí misma.

En última instancia, ¿quién es el emperador? Soy yo permitiendo que llegue a mí lo que merezco y abriéndome a recibirlo.

El emperador soy yo misma abierta a mi propia historia de amor: el amor a mí misma, a quién yo soy con luces y sombras y a quien me he permitido ver y abrazar con una valentía que desconocí por más de 40 años.

El emperador soy yo mirándome de tú a tú, al mismo nivel, aunque a veces me porte o me vea a mí misma como la anguila de aguas pantanosas y apestosas, soy también la emperatriz que mira al emperador a los ojos, a la misma altura.

Probablemente el emperador no será más que una estrella fugaz en mi vida. Está bien. Cumplió su misión, ahora soy una semana más luminosa que antes. Y con eso me basta. Lo que ya vive en la memoria de mi corazón es completamente mío y no me lo podrá quitar ni siquiera él mismo.

Con amor y gratitud a una de las cosas más maravillosas que me ha tocado vivir: mi propia vida.
Judith 🌷

Photo by Ray Grau on Unsplash

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