143 de 365 / Quiero mi sueño

Hace unos meses me sorprendieron unos jóvenes que comentaron que les generaban cierta incomodidad los buenos deseos de los demás porque en ellos percibían que, aunque había buena voluntad y el honesto deseo de lo mejor para ellos, en esos deseos percibían los anhelos no satisfechos de tales personas y, en cierto modo, una imposición que no respetaba o consideraba los deseos de los propios jóvenes.

Quiero mi sueño, no el tuyo, lo que me deseas puede ser fabuloso, deseable, pero es tu sueño, es tu deseo, no el mío. Quiero mi sueño. Mi sueño, aquello que mi corazón anhela.

Pero, ¿y cuál es mi sueño?, me preguntaba yo mientras los escuchaba.

Después de leer Sincrodestino de Chopra hace ya varios meses (quien sabe cuántos, muchos), escribí algunas preguntas en una tarjeta, que tengo en un lugar especial, con la absoluta certeza de que las respuestas llegarán cuando yo esté lista. Dos de ellas son:

¿Cuál es el deseo más puro de mi alma?
¿Cuál es el sueño que tiene mi alma para mi vida?

Tengo la impresión de que el trabajo incansable y apasionante de ir quitando capas y capas de cebolla para llegar al centro de mí misma y, de alguna manera, el hacer listas, listas y más listas de deseos que, en su mayoría no se han cumplido, me ha ayudado a saber, por fin, cuál es el anhelo de mi corazón.

Lo supe ayer, mientras trabajaba con otro tema que, aparentemente no tenía nada que ver y que ha sido fuente de profundas contradicciones en mí misma y de un continuo desgaste energético en mi día a día.

Escuché cuando yo misma lo dije y lo supe con completa certeza. Fue como un murmullo y como un grito salvaje y gozoso, lloré y reí al mismo tiempo. El anhelo de mi corazón. Es mío y resuena y tiene sentido solo para mí por eso no lo compartiré. No hoy, en todo caso.

Si no lo voy a decir, ¿por qué hablo sobre él? Porque quiero que sepas que, si te lo propones, descubrirás el tuyo.

Hace unos días me preguntaba una persona qué he hecho, cuál ha sido mi camino, le compartí algo de mi experiencia, pero estoy convencida de que el camino, mi camino y el tuyo son mucho más que un abc, es algo que va sucediendo de manera asombrosamente admirable, maravillosa y mágica, poniendo a tu paso aquello que estás listo para recibir, en el momento perfecto, aunque tal vez no lo comprendas, te genere malestar o ni siquiera lo veas en el momento en que ocurre.

Debo decirte que no hay nada en tu vida que se pueda considerar inútil o desperdiciado, todo lo vivido es parte de El camino, de tu camino, tal vez solo te falta mayor consciencia mientras lo transitas.

Con todo, creo que, en mi caso y, tal vez así pueda ser para ti, fue clave el momento en que inició todo: un día decidí con todo mi corazón dejar de ser infeliz y dejar de dormir, cosa que en su momento no podía evitar, todo el tiempo libre de que disponía. Era tal mi determinación que todo lo demás se ha ido acomodando de la mejor manera y para mi más alto y puro bien.

Con amor y gratitud,
Judith 🌹

Photo by Monica Galentino on Unsplash

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