137 de 365 / Extravagancias 10

Continúa lo escrito entre el 10 y 11 de noviembre.

Creo que mucho del dolor experimentado en días pasados, fue el dolor no expresado, ni resuelto de mi adolescente interior. Llegué a esta conclusión por la importancia que adquirió Jardín de Meteoros y mi aferramiento a la serie. Tengo la sensación de que fue el “algo” en el que se concentraron todas las cosas “tontas”, los “caprichos”, las “necedades” que nunca llegué a hacer, decir, obtener o conquistar y a las que renuncié, por la razón que haya sido, en esa época de mi vida.

En mi lista de extravagancias había varias cosas que no había hecho a pesar de tener meses deseándolas. En terapia tomé consciencia de que simplemente me niego esos deseos y los pospongo indefinidamente. Después de algunas semanas de convertirlos en realidad, me han demostrado su valor e importancia y me han permitido conocer otras facetas de la Judith que soy.

Al revisar mi historia de vida, tengo la certeza de que la que más padeció el hábito de negarme mis deseos “no aceptables” o “no bien vistos” por mí misma o por mi entorno (como el simple placer de disfrutar una serie boba y romántica sin juicio y sin culpa), fue Judith adolescente.

He escuchado mucho sobre el niño interior pero nunca he escuchado hablar del adolescente interior y, hoy en día, yo sé con completa certeza que en mí vive una adolescente a la que he reconocido y dado su lugar hasta hace unas pocas semanas (y, en perfecta sincronicidad, por esas fechas me sale al encuentro Jardín de Meteoros).

Así pues, hoy reafirmo, con mayor consciencia y seguridad que le doy su lugar a esa parte de mí que desea, sueña e imagina “tonterías”, que quiere experimentar, probar, hacer, deshacer, reír, aprender y conquistarse a sí misma en el proceso. Esa parte que está todavía cercana a las ganas de jugar, divertirse y asombrarse como un niño, que está tomando consciencia de sí misma y poniendo a prueba su capacidad de estar en contra de todo y de todos, así como a su recién conquistada habilidad de volar en alas de las hipótesis y el pensamiento racional.

Le doy su lugar a esa chica que está en búsqueda de sí misma y de su lugar en el mundo. Quiero que experimente, conozca, se conozca y descubra qué es lo que constituye su verdadero sueño, aquel que ha habitado en su corazón desde siempre.

Con amor y gratitud a una promesa lista para florecer: mi adolescente interior,
Judith 🌹

 

Photo by Chris Barbalis on Unsplash

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