128 de 365 / Extravagancias

Hace unas semanas empecé a hacer cosas diferentes. En realidad, no me lo propuse, así sucedió y lo acepté. Creo que empezó el día de las medias blancas. Es raro que use medias, pero me recomendaron las que mejoran la circulación. Me sentí bien con ellas. Un día me puse las blancas; me sentí muy incómoda porque me parecía que no tenían nada que ver con el resto de la ropa. Decidí no quitármelas y explorar qué pasaba con esa incomodidad en el transcurso del día.

Al subir al transporte público, según yo, a una chica le dio risa mi apariencia. No la culpé y enfoqué mi atención en mi malestar. Es totalmente probable que la chava estuviera en su mundo y ni se hubiera fijado en mí, pero estaba yo tan clavada en mi malestar que me parecía que nadie podría ni siquiera verme sin ver las dichosas medias blancas y lo fuera de lugar que estaban con el resto de mi ropa.

Al final del día, resultó que sobreviví. No pasó nada. Si las medias se veían o no tan mal, eso no afectó mi desempeño del día, ni dejé de sentirme aceptada o menos querida. Posiblemente a la única que le “picaban” esas medias era a mí.

Después, sucedieron otras cosas similares que ya ni recuerdo, por lo que concluyo que no eran tan importantes, bastara con vivirlas, observarlas, abrazarlas y ¡a lo que sigue! Total, años haciéndola de emoción por nimiedades.

Sincrónicamente, a razón de una situación particularísima, que me proporcionó una felicidad absoluta por varias semanas, mi terapeuta me recomendó hacer una lista de cosas que yo considerara extravagantes, eligiera tres y las llevara a la práctica. Al hacer la lista caí en la cuenta de que después del asunto de las medias y las demás experiencias yo ya había empezado a hacer, por elección propia, algunas cosas en esa línea. La tarea me resultó placentera y divertida; en cierto modo, fue como validar lo que ya estaba haciendo.

Hubo un detalle interesante con cierta prenda que no mencionaré para no evidenciar a nadie. Esa prenda es nueva y sumamente significativa para mí, verla y portarla es como activar la energía, la seguridad y felicidad de lo que representa, es como dejarme abrazar en un vistazo por muchas cosas que amo y me hacen muy dichosa. Inclusive la he usado para dormir y me acompaña en momentos especiales. Sí, es como una muletilla, que tarde o temprano no necesitaré, pero por lo pronto…

Una persona cercana, querida y cuya opinión es para mí muy valiosa intentó hacer algún comentario al respecto de dicha prenda. Por la manera como lo insinuó y finalmente no se decidió a decirme nada yo asumí que su comentario no iba a ser favorable, pero no me importó. Extraña y extraordinariamente no me importó. De alguna manera, el sobrellevar y darle su lugar a pequeñas molestias me dio el valor para hacer cosas también pequeñas pero importantes para mí sin requerir de la aprobación de nadie.

Con amor y gratitud,
Judith 🌹

Photo by rawpixel on Unsplash

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