115 de 365 / Te quiero mucho

Más adelante escribiré sobre mis semanas de silencio. Cuando tenga más perspectiva. Lo que sí habré de decir es que estoy admirada de las posibilidades de supervivencia que me ha otorgado la absoluta determinación de buscar el aprendizaje en lo que estoy viviendo. Sí, si me tiro al drama, me frustro y la hago de emoción, pero mis celulitas maravillosas ya tienen la información de que nada es insuperable y saben muy bien que todo lo que sucede es porque algo he de aprender, de honrar, de reconocer, de abrazar y que es siempre, absolutamente, para mi más alto bien.
¿Qué es lo que no veo? ¿Qué punto de vista se me escapa? ¿Esto es mío? ¿Es de mi sistema familiar? ¿De ambos?
Y continúo con mis lecturas con la certeza de que lo que leo es justo lo que debería leer en ese preciso momento y escribo, escribo, escribo, jamás fallo a esta cita diaria conmigo misma, es parte de mi kit de supervivencia.
Sí, la introspección en tiempos fuertes me vuelve particularmente introvertida, pero solo así me mantengo a salvo y alerta a lo que ocurre dentro y fuera, muy alerta, esperando esa lluvia fresca que regenerará mi primavera interior.
Y, de pronto, ocurren cosas inesperadas, que no puedo interpretar más que como una confirmación y un regalo espléndido que sucede solo porque sí, como el “te quiero” de la semana pasada, procedente de mi propio sistema familiar. ¡Qué regalo más bello e inesperado!
Y hoy, por la mañana, mientras hacía dos cosas que me encantan: lavar en lavadero, (sí, así como en la antigüedad) y escuchar música, supe que lo más maravilloso que me ha ocurrido en mi vida soy yo misma; es tan evidente, tan simple, pero sin este ingrediente ni siquiera podría hablar de mi vida como tal.
Este “te quiero” me hace pensar también, que ha llegado el momento de hablar sobre el amor. No sé si lo haré bien o mal, de manera completa o a medias, desde la luz o desde la sombra, desde la alegría o desde el dolor, desde la realidad o la fantasía y, por si fuera poco, con la experiencia de un matrimonio que concluyó abruptamente, no lo sé, solo sé que le ha llegado su turno.
 
Con amor y gratitud,
Judith 🌹
Photo by Fancycrave on Unsplash

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