111 de 365 / Cambiar

En estos días, he escuchado varias veces que es imposible cambiar o que hay personas que nunca cambian y me ha generado mucho malestar, ¿por qué?
 
Repentinamente tuve la respuesta, si yo acepto esa imposibilidad en alguien más, entonces habré de aceptarla en mí misma y eso ya ni siquiera es posible con todos los cambios que he vivido.
 
Sin embargo, desde otro punto de vista o respecto a algunas situaciones sigo siendo la misma de siempre. Esta contradicción me hizo ruido hasta que me pude reír de mi misma y recordarme que uno de mis patrones de conducta más firmemente establecidos ha sido la imposibilidad de aceptar los claroscuros, los grises y creer que solo puede haber blanco o negro.
 
Entonces sí, es cierto, es muy posible que algunos aspectos de nuestra persona no cambiarán a lo largo de esta vida; si esos aspectos están a nuestro favor, ¡genial!, de no ser así, serán maestros de los que, tal vez, nos negamos a aprender. Como sea, ambos están ahí, presentes, tan real el uno como el otro.
 
Hace poco mis hijos y yo platicábamos con una persona con la que no me resultó fácil conectar, al comentarlo con uno de mis hijos, simplemente dijo: “será por los absolutos”. Y, efectivamente, eso fue lo que me hizo tanto ruido, los absolutos con los que se expresa: esta situación o aquella persona son así y punto, no hay más.
 
Pude observar la molestia que me causó y, supongo que, se debe a que yo he sido así la mayor parte de mi vida, aunque gracias a la toma de conciencia, espero serlo cada día un poquito menos. Y, supongo, que también se debe a que todavía le falta entrenamiento a mi habilidad para observar sin juicio. Con todo, esta vez hubo algo diferente, si bien, me molestaba la situación, todo el tiempo me preguntaba, ¿por qué, por qué este punto de vista tan rígido? ¿Cuál es su origen en esta persona? ¿Y en mi? Quiero saber, quiero saber para comprender y avanzar.
 
Por lo pronto, me he quedado en paz al respecto, satisfecha con la toma de conciencia y sabiendo que las respuestas llegan cuando estoy lista.
 
Concluiré, diciendo, lo que jamás habría podido decir y que, hoy hago con una actitud juguetona y desenfadada: es tan posible cambiar como imposible es hacerlo y está bien 😉
 
Con amor y gratitud,
Judith 
Photo by Gary Bendig on Unsplash

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