106 de 365/ Gratitud

Como muchos de nosotros, muy pronto aprendí sobre la gratitud; es importante dar las gracias pues es muestra de buena educación: así pues, gracias por aquí, gracias por allá.

Una de mis tías me habló sobre la gratitud siendo yo una niña. No recuerdo lo que me dijo exactamente, pero la huella de su mensaje quedó en mi corazón y en una frase que, hoy en día recuerdo así:

Dar las gracias es pedir más gracias.

Mi entorno me enseñó la gratitud y crecí agradecida y agradeciendo con una gratitud que ha ido tomando un matiz cada vez más hondo.

He escrito muchas listas de gratitud en diferentes momentos de mi vida. En tiempos áridos me he obligado a escribir diariamente aunque sea un pequeño detalle que agradezco; en días plenos, la gratitud se posa espontánea en mis labios y mi corazón.

Desde la gratitud por educación hasta la gratitud como terapia he recorrido mucho camino y ¡lo que falta!

Hace poco hice un regalo que me tomó meses poder obsequiar y que surgió en un contexto terapéutico. Después de trabajar mi parte y de conquistar la paz, regalé a una persona el dolor y el malestar que generaron en mí sus acciones, no en hechos, ¡obviamente!, pero, para nuestra gran sorpresa le dije que le daría un regalo, no uno hermoso o costoso, sino uno de esos como los que repentinamente obsequia la vida, que yo sabía que una parte de ese regalo era también mi creación, pero que ya había recorrido mi camino como aprendiz de esos maestros, ya no eran míos, sino suyos.

Sé que todo ocurrió de la mejor manera, pues a pesar de lo extraño del momento, fue breve y ocurrió, considerando las circunstancias, en bienestar. No fue un regalo fácil de dar o de recibir, sin embargo, incluía la invitación a tomar consciencia, a crecer, aprender y agradecer para ambas partes. Me atrevo a afirmar que desde la paz y la gratitud se donó y desde la paz y la gratitud se recibió.

Pude cerrar un ciclo y decir algunas cosas que me generaban gran malestar desde un bienestar desconocido para mí.

Por primera vez, externé mi malestar y dije claramente lo que sentía y pensaba con quien correspondía hacerlo desde la gratitud, la paz y el bienestar. Magia, sin duda, fruto de un hechizo que requirió trabajo, tiempo, dedicación y acompañamiento, así como la disposición del otro para escuchar y recibir; para esa persona, mi gratitud.

Gratitud, energía maravillosa de la que he escuchado y leído bastante en estos días, que me ronda jovial y se hace la encontradiza en los momentos más inesperados, que florece bella y graciosa como la flor de loto.

Con amor y gratitud,
Judith 
 
Photo by Maria Shanina on Unsplash

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