Día 100 de 365 / Emociones

Hace tiempo me atreví a publicar en la red social algunas imágenes “oscuras”. Puede parecer absurdo, pero me resultó difícil hacerlo; hoy me pregunto qué temía más: que los demás las vieran o que yo las viera no ocultas ni negadas sino frente a mí.

Algunas fueron fotos de perfil y otras fueron, por ejemplo, para externar mi enojo un día que estaba furiosa. Reflexionarlo después fue curiosísimo pues parece que la red social (ni nadie) prevé (o acepta) esas situaciones que no expresan que mi vida es lo máximo y que yo estoy radiante y feliz; si le quieres dar apoyo a una persona que publica algo así qué haces ¿le das me gusta o me divierte? ¿Y si está frente a ti? ¿Y cuándo eres tú mismo?

Tengo idea de haber leído en algún lugar la importancia de darse permiso para experimentar la variada gama de emociones y que se vale enojarse, entristecerse, alegrarse o estar neutral (no sé si exista algo como estar neutral, pero yo creo que he experimentado algo así en fechas muy recientes, una especie de inercia, como una sequedad, en que pareciera que la emoción está ausente, ni enojada, ni triste, ni feliz, ni nada y esa “anestesia” iba acompañada de una gran dificultad para conectar con los demás; es lo mejor que puedo explicar esa sensación y no es nada agradable).

En fin, en días pasados estuve rebasada por emociones de esas que no se sienten nada bien, estando ahí recordé eso de darse permiso y fui consciente de una cosa extraña que espero poder explicar: mientras estaba en el pozo de esas emociones, sin saber cómo haría para salir de ahí por la impotencia ante la situación que las generó, no sentía que me diera permiso de nada, simplemente estaba ahí y creo que dar el paso a darme permiso es muy diferente; si me doy permiso es porque tengo el control y puedo o no elegir externar, expresar, observar o lo que sea a la emoción x.

Un día deliberadamente me di permiso de estar seria porque así me sentía, simplemente seria, sin más, y estuvo padre. La cuestión es que en el momento en que fue necesario, sonreí, charlé y todo bien. Yo podía elegir.

No sé muy bien a dónde me lleva esta distinción, excepto a la observación y registro del hecho en sí mismo. Aunque, ahora que lo pienso, tal vez pudiera ayudarme más adelante, para observar hasta que punto estoy siendo presa de la emoción o si todavía me es posible tomar distancia y elegir a pesar de las circunstancias.

Todavía tengo mucho por explorar y aprender del mundo de las emociones.

Con amor y gratitud,
Judith 

Photo by Claudel Rheault on Unsplash

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