Día 67 de 365 / Escribo de mí, por mí y para mí y, sí, también para ti

Hace mucho tiempo leí, ya no recuerdo donde, algo que hice mío de la siguiente manera: lo más personal es lo más universal. Por lo que he vivido, creo que es cierto. Aunque nuestra historia sea completamente diferente, cuando una persona comparte algo de su vida con honestidad y desde el corazón, muy probablemente resonará en los demás en mayor o menor medida.

En el Círculo de sueños nos llamaba la atención que en los sueños, la historia y el aprendizaje de las compañeras había siempre un aprendizaje, una luz, un mensaje para las demás.

Yo no soy experta de nada, no creo que me corresponda dar consejos o lecciones de vida a nadie y también comprendo que cada uno tiene su tiempo para aprender lo que tiene que aprender; en consecuencia, desde el nivel de conciencia de cada uno habrá diferentes puntos de vista de lo que escribo: torpes balbuceos, algunas coincidencias, pautas de reflexión, toma de conciencia de situaciones con las que coinciden o con las que no coinciden pero que tal vez no habían pensado, todo es posible y está bien, eso no es mío ni de mi competencia, sino de quién lee. Lo que a mí me corresponde es conocerme, aceptarme, trabajar en mí misma, crecer, aprender y escribir. Y está bien.

Y sí, es cierto Barbarita, escribo por mí y para mí, pero también para ti, aunque mi foco de atención no está puesto en ti al escribir, porque si así lo hiciera me gustaría complacerte y que me admiraras, que se viera halagado tu oído y yo quedara bien parada; yo no sería tan transparente y honesta y segurísimo que ni siquiera te dejaría saber que tengo un lado oscuro.

También hay otra razón por la que escribo de mí, por mí y para mí: porque tengo miedo de la crítica, de ser evidenciada en mis errores e ignorancia si escribo sobre algo que conozco a medias y, aunque escriba una sarta de tonterías, ¿quién puede decir algo si se trata de mi propia vida y de mi punto de vista sobre la misma? ingenuamente, me consuela creer que así no seré juzgada.

Supongo que, después de todo, mi ego es sabio a su manera y me protege de sufrir y hasta es posible que sea mi aliado si yo tengo al menos un mínimo de consciencia de sus motivos, por ejemplo, si yo no fuera tan consciente del miedo que mencioné antes, tal vez estos 365 días serían diferentes o me dejarían un sabor muy diferente.

Yo no habría podido compartir esto antes pero, gracias a ti, supe que estaba lista para hacerlo. Obviamente estoy atenta a las personas que manifiestan que me leen, incluso, algunas veces me ha hecho ruido, sí, pero al momento de rumiar lo que escribiré y al escribir no las tengo presentes o muy poco, la mera verdad es que mi foco de atención es genuinamente egocéntrico hoy es la primera vez que escribo pensando en un tú, pero sin perder de vista el yo.

Hoy, me ayudaste a escribir, gracias por “haber roto tu silencio” 

Con amor y gratitud,
Judith 

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