Día 64 de 365 / Silencio

 

Hace muchos años que sé que dentro de mí no sólo soy luz, también soy silencio. El encanto del silencio me tiene cautivada desde entonces, sé que está dentro de mí y sigo en su búsqueda.

En últimos días he empezado a trabajar (¿o a dejar de hacerlo?), para encontrarlo (¿o para despejarle el camino?) en mi interior. Me resistí a tomar esta decisión porque el pensamiento alimenta mi escritura (y mi trabajo), bueno, no solamente el pensamiento, pero el tilichero de pensamientos que se ha instalado en mi cabeza me tiene confundida y con cierto malestar; me dificulta la claridad, la lucidez y la paz.

¿Cómo voy a saber de qué escribir si estoy en silencio? ¿Y si en el silencio me encuentro a mí misma y no hay palabras suficientes para describirlo? ¿Y si el silencio me enamora, como ya lo ha hecho, y me deja muda de gozo? Correré el riesgo. Quiero saber cómo se resuelve la búsqueda del silencio en medio del ajetreo de la vida diaria.

Esta búsqueda del silencio interior me conduce naturalmente a pensar en el silencio exterior que me ha acompañado a lo largo de mi vida. He vivido silencios perfectos en compañía de personas muy queridas y de personas casi desconocidas que no se desconciertan ante la ausencia de palabras. Es una maravilla y un alivio simplemente estar, disfrutar del momento, de la compañía, de esa pausa que muchos apenas pueden tolerar. De hecho, desconozco completamente el silencio de algunas personas cuyo camino ha coincidido con el mío por años.

También hay otro silencio, un maestro cuya enseñanza todavía no logro asimilar. Personas muy queridas de toda la vida y otras apenas conocidas me han obsequiado con silencios dolorosos y, a veces, humillantes, sin ninguna explicación de por medio. Al margen de la parte que le toca al otro y de la que yo soy consciente que me toca a mí, sé que este silencio está ahí para mostrarme un aspecto de mi sombra que todavía no estoy lista para ver y comprender en su totalidad.

Me pregunto qué tan estrecha es la relación o cuál es la posible conexión entre mi silencio interior y el que comparto con los demás.

Los demás, mi piedra de toque de toda la vida.

Con amor y gratitud,
Judith 

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