Día 62 de 365 / El reto

Cuando inicié con este reto mi objetivo apuntaba a escribir sobre situaciones pasadas ya asimiladas o resueltas (vaya ingenuidad), lo que me iba a mantener con cierto control y perspectiva (vaya ingenuidad), a pesar del miedo de lanzarme al ruedo, y así ha sido en gran medida, pero en la práctica ha sucedido que al escribir descubro nuevas facetas del mismo asunto, comprendo otras cosas y, no pocas veces, me he visto confrontada por situaciones inesperadas que he resuelto durante el mismo proceso de la escritura.

A causa de este trabajo de introspección y muchas veces de “autoterapeada” y sanación, escribir lo de un día puede variar de treinta minutos a dos horas; pero verme expuesta y en un estado de completa vulnerabilidad por horas y a veces por días y por mi propia mano, no tiene precio 

Sin embargo, durante la semana de trabajo con mi oscuridad, supe que con este reto estoy al servicio de algo más grande que yo, algo que no alcanzo a comprender ni a dimensionar, pero es suficiente para sentarme a escribir con la confianza de que todo fluirá de la mejor manera, inclusive a pesar de mí, porque ya no depende solo de mí.

Y ya estoy viendo que, muy alegremente, se están abriendo camino algunos otros tabúes o aspectos de mi sombra que ni por asomo están en mi cuidada lista de temas, pero que el aguijón interior y las circunstancias del entorno me están haciendo ver que ya estoy lista para trabajarlos.

Así pues, ahora resulta que el reto no solo no me da descanso sino que me tiene muy alerta y sensible al entorno, a mi reacción al mismo y, por si fuera poco, a veces me descubro pensando como si estuviera escribiendo, lo que casi equivale a otro idioma y a una faceta mía que puede ser muy distinta de la Judith que corre para alcanzar el camión, que le encanta reír y dormir, que se desespera con algunas personas, que se enoja e impacienta si no entiende las cosas, que muchas veces no sabe ni qué ni cómo decir las cosas y que, generalmente, prefiere callar, escuchar, observar y orquestar la graciosa huida de otros seres humanos y un largo etcétera que me ha tenido algo abrumada por las inconsistencias entre lo que escribo y lo que hago (y eso que evito escribir palabras huecas).

Hoy decidí, para mi tranquilidad, que ese ramillete de contradicciones soy yo  es lo que hay y está bien 

Con amor y gratitud,
Judith 

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