Día 43 de 365 / Abrazar mi sombra 2

He tenido conflicto para decidir cómo abordar el tema de la sombra, en parte, por el tema en sí mismo, por cierta duda de hablar de cosas que quizá sea preferible que los demás descubran vivencialmente y porque sentía la necesidad de hablar de algunas situaciones y personas que no quería evidenciar ni culpar abiertamente, pero que consideraba indispensables para contextualizar lo que quería decir.

Desde el día 1 de 365, se han presentado en perfecta sincronicidad comentarios, experiencias, frases, etc. que resuenan en mayor o menor medida con lo que escribo. En este contexto de perfecta sincronicidad, ayer recibí la invitación a un BootCamp llamado “Trae Luz a tu Oscuridad” con mi preciosa maestra Ivonne Delaflor.

En la sesión de hoy, se resolvió el tema de las personas y circunstancias que mencioné antes: mi obscuridad clamaba venganza y el secreto deleite de evidenciarlas y culparlas, ¡cómo no!, lo que viví por su culpa me generó malestar en mayor o menor medida. Así pues, el problema es que, muy en el fondo, no sabía cómo escribir pasando por alto mi propio resentimiento, que había decidido no ver y, por tanto, resolver, y, además, estaba a la búsqueda del sutil arte de acusar a esas personas sin que pareciera que lo estaba haciendo. Mi querida Perséfone, te abrazo.

No los justificaré, ni fingiré que nunca ocurrió, pero hoy, por mí misma, mi bienestar y el de mi entorno y en coherencia con mi misión de sanadora, elijo empoderarme y honrar sus elecciones y su camino de aprendizaje que, por un tiempo, coincidió con el mío.

Honro mi camino y lo que he evitado ver de esas personas en mí: ignorancia, fanatismo, actitud de aleccionar y considerarme ejemplo, ira contenida, falta de autenticidad, deseo de imponerme, no saber manejar las situaciones y no buscar medidas eficaces para hacerlo, creer que puedo hacerlo todo sola, creer que soy poseedora de la verdad, repetir lo que dice gente más sabia que yo sin haberlo hecho vida, carecer de criterio y convencimiento propios, lo que me lleva a contradecirme en palabras o actos, humillar, lastimar y manipular, afirmar que basta con rezar cuando, por comodidad o ignorancia, evito dedicarle tiempo a mi crecimiento personal para convertirme en una herramienta eficaz al servicio de los demás, evitar a los demás como medida para evitar resolverme a mí misma. Honro y abrazo el malestar que me genera admitir la existencia de todo esto en mí y el publicarlo.

Afirmo que elijo hacer mi parte con profunda convicción. Elijo ser la luz que soy. Acepto, honro, perdono, amo y sano. Agradezco el aprendizaje de humildad y el recordatorio de honrar las elecciones de los demás. Gracias. Hecho está, hecho está, hecho esta.

Con amor, paz y profunda gratitud,
Judith

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